Así.

Con la mirada perdida
o concentrada, distante e
incluso a veces fría y
lejana. Tenía la habilidad de,
pese a todo, contar las cosas
buenas con la misma
ilusión con la que lo haría
un niño. Era dulce e inocente,
a la par que comedida y calculadora.
Fría y ardiente en su ser.

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