Y ahora que mi habitación se inunda de tu olor y
con ello de tu presencia, hago yo lo
mismo y me absorbo también con ella, dejándome
caer como la primera cuando llega, recordando
cada momento nuestro y de nadie más.
Todo por aquella estúpida camisa
que siempre sueles olvidar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario