Así.

Con la mirada perdida
o concentrada, distante e
incluso a veces fría y
lejana. Tenía la habilidad de,
pese a todo, contar las cosas
buenas con la misma
ilusión con la que lo haría
un niño. Era dulce e inocente,
a la par que comedida y calculadora.
Fría y ardiente en su ser.

Encuéntrate...

... en su sonrisa.

Y no sé.

Cómo ardes en el recuerdo.
Como hieres sin
siquiera estar conmigo.

Que no.

No quiero millones de flores.
No quiero estar en alguna
red social para que me sientas.
No quiero tampoco pasar
 mis 24 horas del día contigo,
 tranquilo.  Tampoco quiero
 que toda tu miradas e limite
a mi ser. No necesito nada de eso.
Solo que vuelva a parecer esto lo de antes.