BUENOS DÍAS.

Nos invito de nuevo a tu cama.
Con sus despertares cálidos pero tentadores.
Así es como te recuerdo en la mañana, siempre
con esa ración de besos de la cual es apenas imposible escapar.
Aunque no tengo claro tampoco que quisiese hacerlo.
Con mirada aún dormida y besos húmedos como el café matutino,
ese que va acompañado con el periódico, que, como tú, tiene
 muchas historias que contar.



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